La característica más importante, es la Inteligencia Emocional del negociador.
Ser Inteligente emocionalmente hace que negociador sea capaz de reconocer los sentimientos propios y ajenos, sabiendo separar a las personas de los asuntos objeto de la negociación.
Para el buen desempeño del proceso negociador se requieren habilidades técnicas e intelectuales.
Las cognitivas le permiten analizar y sintetizar el tema a negociar, crear alternativas, capacidad para comunicarse globalmente y pensamiento conceptual.
Las habilidades emocionales ayudan al negociador a conseguir mejores resultados a través del incremento en su autoconfianza, su autocontrol, constancia, empatía y asertividad.
La competencia emocional evoluciona a lo largo de toda la vida y, a través de la experiencia, proporciona a los buenos negociadores mejores resultados. De las cuales destacamos las siguientes:
- Autoconocimiento: Los negociadores que conocen sus fortalezas y debilidades, después de cada sesión negociadora analizan sus comportamientos y decisiones, reflexionan sobre ellas y adoptan una actitud de aprendizaje continuo que aplican en las negociaciones posteriores.
- Control del estrés: Las negociaciones complejas, donde las partes están sometidas a mucha presión, el estrés provocado es un riesgo tanto para la salud física como para la salud mental, que con el paso del tiempo puede tener consecuencias negativas.
- Flexibilidad: Las personas flexibles cuando negocian se adaptan con rapidez a los cambios, son capaces de reorganizar sus prioridades conforme la situación aconseja y receptivos a nuevas propuestas. En este sentido, conviene recordar la importancia de entender la empresa como un Sistema, donde todo está interconectado.
- Orientación a resultados: Los negociadores orientados a resultados tienen una gran motivación que les lleva a manejar con aplomo cualquier negociación.
- Iniciativa: Capacidad de la que disponen los negociadores dispuestos a aprovechar las oportunidades conforme éstas van surgiendo a lo largo del proceso negociador. Generan alternativas con facilidad para llegar a un acuerdo.
- Responsabilidad: Competencia que suelen transmitir los buenos negociadores al cumplir sus compromisos, ser éticos y honrados y estar abiertos a la crítica.
- Escucha activa: Los buenos negociadores son aquellos que saber escuchar, sin interrumpir, a la otra parte. Están siempre atentos a sus necesidades, expectativas y a las señales emocionales que emiten, a través de la comunicación NO verbal
- Gestión de la diversidad: Cada día más, los negociadores del siglo XXI deben aprovechar las oportunidades que ofrecen las diferencias culturales, académicas, personales,…
- Influencia: Los buenos negociadores son capaces de persuadir a través de estrategias emocionales. Plasman adecuadamente sus puntos de vista y buscan la solución más óptima para ambas partes.
En conclusión, un buen negociador debe tener una alta Inteligencia Emocional y con el paso del tiempo y la experiencia que vaya adquiriendo será cada vez mayor y con ello este podrá resolver de mejor forma los conflictos.
BIBLIOGRAFIA
No hay comentarios:
Publicar un comentario