martes, 25 de febrero de 2014

¿Pensáis que en cada estilo de gestión conductual prevalece una emoción?

Cada estilo de gestión conductual depende de la vulnerabilidad de los participantes tengan, ante las emociones.
Como ya sabemos, se trata de uno de los elementos más distorsionantes de las relaciones y generadores de conflictos son las emociones. Se podría afirmar que si no intervinieran las emociones, el conflicto no sería más que diferencias bien entendidas y fácilmente legitimadas.
Sin embargo la emoción está en la esencia del conflicto:
  1. El conflicto está emocionalmente definido (de la misma manera que se dispara una emoción se dispara el conflicto);
  2. El conflicto es emocionalmente intenso (determina la intensidad de la emoción, que varía según el problema y condiciona nuestro comportamiento);
  3. La emoción estructura moralmente el conflicto (la emoción es esencialmente moral, respondemos emocionalmente según nuestra idea de lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y malo, lo apropiado y lo inapropiado);
  4. La relación emoción - identidad tiene consecuencias en el conflicto (la emoción surge cuando percibimos que algo personal importante está en juego).
  5. Todas las emociones son impulsos que nos llevan a actuar, programas de reacción automática. La raíz etimológica de la palabra emoción significa “movimiento hacia” y sugiere que en toda emoción hay implícita una tendencia a la acción.

El temor que siente una persona ante la diferencia con los demás es la emoción que la convierte en conflicto, nos impide ser asertivos, nos hace reaccionar, confrontar o evitar el conflicto. El temor al conflicto nos determina a una actitud “ganar – perder” ante el otro.
En conclusión:
Las emociones nos hacen mirar más hacia la actitud de los demás para juzgarlas y reaccionar, en lugar de tener una mirada más desde nosotros mismos, que nos permita identificarlas y darnos cuenta que nos pueden determinar actitudes con resultados que nos perjudiquen.
Si nos dejamos llevar por las emociones que nos surgen ante determinadas circunstancias, dejamos de escuchar a los demás, tratamos de hacer valer más nuestras razones, se nos cierran las posibilidades de entender al otro y de generar la necesaria empatía que nos permita validar sus razones y argumentos, aunque estos puedan ser diferentes o persigan objetivos opuestos a los nuestros.

Autor : Alejandro López Moreno ( Estudiante de Doctorado) 

FUENTES:

domingo, 23 de febrero de 2014

¿Qué estrategias, técnicas o comportamientos consideráis que sirven para controlar la curva de la ira?

En primer lugar, nos tenemos que dar cuenta de que,  si una persona que es participante en el conflicto tiene ira o no.
¿Cómo nos damos cuenta del enfado de otros?
La ira tiene un rostro universal. Ceño fruncido, mirada fría y fija, párpados abiertos, labios apretados o boca abierta enseñando los dientes.
Hay mucha tensión muscular en las extremidades, podemos cerrar los puños.
Sentimos calor y enrojecimiento ya que aumenta la dilatación de los vasos periféricos. De hecho lo observamos también en el vocabulario popular, “hervir de ira”, “rojo de la rabia”, “echar fuego por los ojos”
Aumenta el latido cardiaco, la tasa respiratoria y la tensión arterial.
Otros signos corporales de la ira:
  • Invadir el espacio personal de la otra persona.
  • Mirada fija.
  • Puño en la boca.
  • Palma en la frente.
  • Brazo cogido por la mano.
  • Micro picores en la cara externa de los brazos, en el interior del ojo, en la nariz hacia el interior del rostro.
  • Tocarse el cuello.
Una vez que nos hemos dado cuenta, del enfado. Pasamos a la segunda fase :
Aprender a regular la ira
El manejo de la ira es una de las claves de la inteligencia emocional.
La ira suele manifestarse de forma violenta y nos lleva al ataque. Las personas que se enfadan con mucha intensidad lo tienen más complicado para calmarse de forma inmediata. Nos lleva a perder el control “perder los estribos”, “sacarme de mis casillas”, “sacarme de quicio”.
A veces, esto se explica por nuestro temperamento. Más impulsivo “tiene un pronto… pero luego no es nadie” o más reflexivo “se mantiene la cabeza fría en las situaciones difíciles”.
En otras ocasiones lo explicamos por la tendencia de algunas personas a aguantar y callarse aquellas cosas que les molestan.
Tenemos la sensación de “la gota que colma el vaso” aguanto y aguanto hasta que “estallo de ira”.
La respuesta de ira lleva su proceso. La subida puede ser violenta o progresiva pero una vez que estamos en la parte alta de la curva todos necesitamos un tiempo para regularnos.
Cuando hemos detectado el tipo de ira que puede ser debemos seguir las siguientes pautas para que esta se vaya reduciendo.
1.      Relajar a los participantes para resolver el conflicto. Hacer la pausas que sean necesarias, con el objetivo de que los mismo, puedan buscar una solución racional y real del conflicto.

2.     En primer lugar, el autocontrol por parte del mediador , este debe pensar realmente lo que debe decir en cada momento , para que los participantes no se vean aún mas enfadados y no contagiarse de la ira.

En segundo lugar, hacer que los participantes piense antes de hacer o decir algo, ya que haciendo esto ayuda a bajar la intensidad de la ira.

En tercer lugar, si los participantes han tenido casos de ira durante la mediación de conflicto debemos , buscar el origen de esta ira.

·         ¿Por qué me he enfadado tanto?
·         ¿Se trata de un deseo muy fuerte que no se ha cumplido?
·         ¿Es la decepción de mis expectativas?
·         ¿Hay un insulto a mi autoestima?
·         ¿Siento la amenaza de un daño?
·         ¿Me estoy enfrentando a una injusticia?
·         ¿Mi percepción es correcta o estaba irritable por otra razón ajena a esta circunstancia que me ha provocado el enfado?

3.     La interpretación que hacemos de los sucesos es muy importante para prevenir una ira descontrolada
4.     Evitar que nuestros participantes se sientan culpables al sentir ira o enfado.
5.     Decidir si quiero expresar mi ira o inhibirla.

Tras un análisis de la situación, puedo decidir que me interesa más callarme y no expresar mi ira ni mi malestar. Este tipo de contención no provoca problemas emocionales ya que controlamos la situación que la ha causado, decidimos que lo mejor es ser discretos. Pro ejemplo si hay terceras personas delante que no tiene porque presenciar una discusión o no nos parece que el contexto sea el adecuado para ello o pensamos que las consecuencias para nosotros van a ser realmente perjudiciales.
En otras ocasiones, puedo decidir no inhibirla y expresarla con intensidad en una situación de gran injusticia, pero eso sí usando la afectividad.

6.     Expresar asertivamente la emoción nos ayuda resolver el conflicto sin agresividad y sin reprimir nuestras emociones.

De esta manera prevenimos el rencor, resentimiento o incluso odio a largo plazo y conseguimos que los demás se adapten a nuestras necesidades, o al menos saber lo que podemos esperar de ellos de cara al futuro.

·         Empatizo. Intento conectar con lo que el otro siente.
·         Describo el hecho que me molesta.
·         Expreso lo que siento con Mensajes Yo (hablo en primera persona). Puedo estar moderadamente enfadado cuando lo hago.
o   Escucho a la otra persona. Recojo información por si hubiera algún mal entendido.
·         Intento llegar a un acuerdo.

7.      Los participantes no deben entrar al trapo de los ataques del otro

8.     El mediador debe ser hábil en el manejo de la ira de otra persona
Cuando nos encontramos delante a una persona iracunda podemos optar por dos estrategias:
  • La persona está realmente descontrolada y enfadada.
En estas circunstancias lo mejor es escuchar al otro, mantener la calma y la seguridad, y trasmitirla con mi cuerpo (mirada ajustada a la situación pero tranquilizadora, tono de voz calmado, volumen bajo, movimientos serenos, postura erguida no amenazante…), empatizar y darle parte de la razón. Cuando la persona esté más tranquila podemos expresar nuestra opinión o hacerle una crítica si consideramos que su enfado no era justificado.
  • La persona usa su enfado para achantarnos y manipularnos.
Este otro escenario es muy diferente. En este caso nuestro enfado y gesto firme pude inhibir el enfado de la otra persona. En un enfado controlado los tonos de voz son más graves que agudos y nuestra postura se mantiene firme con movimientos contundentes sin invadir el espacio personal del otro. La mirada es más fija y sin pestañear tanto, sostenemos la mirada del otro y no nos retiramos los primeros.

En conclusión, estos son las estrategias, técnicas o comportamientos necesarios para controlar la curva de la ira

FUENTES:

jueves, 20 de febrero de 2014

La Dimensión Territorial del Mercado de Trabajo

La Dimensión Territorial del Mercado de Trabajo Dra. Blanca Miedes Ugarte (Universidad de Huelva)
Revista de la Junta de Andalucía sobre el Empleo:
http://www.juntadeandalucia.es/empleo/revistaempleo/revista/RevistaEmpleo/Galerias/Descargas/PDF_Secciones_Revistas/Revista_14/ADebateNum14_2.pdf

Es evidente que la forma de configurarse los factores en cada territorio provoca diferencias entre sí en los territorios. Por ejemplo en la provincia de Jaén, predomina la agricultura, en especial la recogida del olivar. En Cádiz la pesca y en Sevilla sector servicios.
Donde pongo en duda, es la manifestación de (Casado Díaz, 2000:21). Como bien indica los trabajadores y los empleadores buscan acuerdos para ser autosuficientes en cada territorio. Pero me surge la siguiente cuestión:

¿Sucede esto también en localidades rurales o basada sus factores económicos en la agricultura? La respuesta se puede contestar con otra cuestión ¿Buscan personas formadas y cualificadas? La respuesta es no. ¿Y por qué? Porque depende de los factores socio-económicos territoriales y por tanto el tejido empresarial es incapaz de contratar a este tipo de personas. Y además no hay infraestructuras suficientes.

Dando lugar, como bien comenta la Doctora Blanca en este artículo, “exclusión social” en territorios desfavorecidos y deslocalización de las empresas o multinacionales a lugares que tengan una mejor combinación entre la mano de obra (más barata) con las condiciones institucionales (más bajos impuestos) y socio-económicos.
http://economia.elpais.com/economia/2013/11/22/actualidad/1385125066_899613.html

En conclusión, como ya sabemos la interacción entre los factores individuales y territoriales es de crucial importancia y debe ser muy tenida en cuenta a la hora de abordar estos tres objetivos:
 CREACIÓN DE EMPRESAS
 MEJORA DE LA CALIDAD DEL EMPLEO
 FOMENTO DE LA COHESIÓN SOCIAL

¿Cómo lo conseguimos?
Por medio de tirar menos balones ,por parte de las fuerzas políticas y sindicales, al tejado del contrario y más políticas de empleo eficaces que busquen la mejora de las capacidades y oportunidades laborales.
http://www.europapress.es/andalucia/sevilla-00357/noticia-pp-critica-rotundo-fracaso-politicas-empleo-joven-junta-condena-27799-jovenes-20140116174334.html
http://www.eldiariomontanes.es/20140123/economia/reacciones-paro-cantabria-201401231032.html
http://www.diarioinformacion.com/vega-baja/2014/02/08/psoe-tilda-fracaso-politicas-

Gestión del Conflicto

NO TODOS LOS CONFLICTOS SE RESUELVEN

Como todos sabemos , la aparición de un conflicto es inevitable , y es aquí donde se intenta buscar los mecanismos e instrumentos necesarios para la resolución del conflicto .
Por eso, es preferible hablar de  gestión, más que de resolución, porque no todos los conflictos pueden resolverse.

Por tanto , en la gestión de conflictos busca los siguientes dos objetivos :
1.     La búsqueda de la satisfacción de las necesidades propias (asertividad, interés por uno mismo, es decir, conciencia de autoestima y autonomía)

2.     La búsqueda de la satisfacción de las necesidades del otro, de los resultados (cooperación, interés por los demás, es decir, conciencia de interdependencia).

Y dentro de esta gestión de conflictos , diferenciamos 5 estilos:
·        La competición (yo gano/tú pierdes): En esta situación lo importante son mis objetivos, mis intereses; da igual que para conseguirlos tenga que pasar por encima del otro. La relación no importa. Esta actitud lleva a la eliminación o destrucción, la exclusión, la expulsión de la otra parte. La consecución de lo que uno quiere es el único criterio a seguir y no se reflexiona sobre lo que los demás quieren. Se persiguen los objetivos personales a costa de los otros, sin pensar en los demás. Se trata de imponer a la otra parte la solución deseada por uno. La estrategia que se usa es persuadir, insistir, repetir, ser firme, controlar, etc.

·        La acomodación (yo pierdo/tú ganas): Corresponde a un estilo de dirección relacionada, «paternalista». No hacemos valer nuestros derechos y nuestros objetivos. Nos sometemos o nos anulamos para no enfrentarnos con la otra parte, para no provocar tensión o malestar. Aguantamos hasta que no podemos más, y entonces nos destruimos o destruimos a la otra parte. Tendemos a ceder y a plegarnos a los deseos de los demás. Siempre se acepta lo que los demás quieren. Se cede a los puntos de vista de los otros, renunciando a los propios. La estrategia que se utiliza es estar de acuerdo, reconocer los errores, darse por vencido...

·        La evasión,(yo pierdo/tú pierdes): Corresponde a un estilo de dirección burocrática, «dejar hacer». Ni nos preocupan nuestros objetivos, ni la relación con la otra parte. Se huye de las situaciones de conflicto y se tiende a vivir «tranquilo», «sin problemas». Evitamos el conflicto a toda costa o lo posponemos. No afrontamos directamente los problemas. En el fondo ni me importa lo que yo quiero ni lo que el otro desea. La estrategia que se utiliza es la de retirarse, desviar la atención, evitar la respuesta...


·        El compromiso (yo gano/pierdo algo, tú ganas/pierdes algo): Corresponde a un estilo de dirección transaccional, «manager». Buscamos un terreno intermedio. Tratamos de llegar al punto medio entre las dos posturas para que la solución satisfaga parcialmente a ambas partes. Uno se preocupa por lo suyo, pero atenúa sus deseos al conocer lo que el otro quiere. «Es una actitud basada en la negociación, en la búsqueda de soluciones de acuerdo, normalmente basadas en el pacto y en la renuncia parcial al interés del individuo o de los grupos. La solución satisface parcialmente a ambas partes.» La solución acertada es que cada uno ceda un poco hasta llegar a un punto medio. La estrategia utilizada es la moderación, hallarnos a medio camino, regatear, negociar...

·        La cooperación o colaboración (yo gano/tú ganas): Corresponde a un estilo de dirección integrada, «catalítica». En este modelo es importante conseguir las propias metas y también la relación con la otra parte. Se trata de que todos ganemos. En las situaciones de conflicto se tiende a encontrar una solución que satisfaga a ambas partes. Se trata de que todos estén contentos. Trabajamos con la otra parte explorando el desacuerdo, buscando alternativas, generando soluciones que satisfagan a las dos partes. Implica la búsqueda de un objetivo común que sea bueno para todos. Se tiene el convencimiento de que es posible, y además deseable, superar la dicotomía entre lo mío y lo tuyo.

Se busca un modo de gestión de conflictos que incorpore lo personal y lo social, porque son dos dimensiones fundamentales a tener en cuenta. Es una actitud más racional y humana. La estrategia que se utiliza es hacerse valer uno mismo e invitar a que los otros expongan sus propios puntos de vista, aceptar las diferencias, cooperar, solucionar problemas...

CONCLUSIÓN

Para obtener mejores resultados debemos trabajar previamente los conflictos sin esperar a que estallen, porque en un  clima menos apasionado, con tiempo y calma, podemos encontrar soluciones. Cuando el conflicto estalla (crisis) no hay  paz, ni serenidad ni calma para encontrar soluciones y afrontarlo de la mejor manera posible. Hay que trabajar  estrategias de gestión de conflictos para evitar las actuaciones violentas o agresivas. Debemos aprender a detenernos,  a reflexionar y a responder de forma positiva y constructiva a los conflictos.

BIBLIOGRAFÍA