Nueve errores en el currículum que te pueden costar un trabajo
Puesto que las presentaciones en papel no llegan a extinguirse, es importante seguir cuidándolas
Puesto que las presentaciones en papel no llegan a extinguirse, es importante seguir cuidándolas
15/04/2014 En
plena era tecnológica, LinkedIn aun no ha conseguido reemplazar por completo al
currículum tradicional, y por eso es importante seguir cuidándolo. El Portal
Inc. recoge, de la mano de expertos en selección y asesoramiento de candidatos,
los errores más comunes en el currículum. Y es que de los pequeños detalles
puede depender conseguir, o no, ese trabajo.
1.
Cometer errores gramaticales.
Según
una encuesta elaborada por CareerBuilder el año pasado, el 58% de los
reclutadores señalaron las faltas en el currículum como uno de los principales
motivos para descartar de forma automática a un candidato. Entre ellos destacan
las incoherencias de tratamiento (tú / usted), palabras claves para el sector
mal escritas o el uso excesivo de la puntuación.
2. Dar
información incorrecta.
No
información falseada, sino incorrecta, como un teléfono con un número cambiado
o un nombre erróneo para la referencia. Es obvio, pero según los profesionales
del sector aun hay quien parece no ser consciente de que la información precisa
es imprescindible en el currículum. Llamar a un teléfono de contacto o de
referencia erróneo es descarte inmediato.
3.
Ofrecer siempre el mismo currículum.
El
currículum no es una pieza de talla única, sino que tiene que adaptarse a los
distintos puestos para los que se aplique. Y es que dada su brevedad,
posiblemente tengan que dejarse fuera muchos datos, pero la información
necesaria no siempre es la misma. No hay dos entrevistas iguales y los
currículums que se presentan tampoco deberían serlo.
4.
Elaborar la presentación en exceso.
El
formato es clave, sí, pero no se puede distraer al reclutador con fuentes
originales o recursos gráficos que le desvían la atención de la información
relevante del currículum. Si se utilizan elementos gráficos tienen que servir
para hacer más clara, más entendible, la información que se precisa, pero no
solo más bonita. Mejor ser creativo en una mejor redacción que en una mejor
presentación.
5. Ser
demasiado vacuo.
En la
encuesta de CarrerBuilder, el 36% de los seleccionadores identificó currículums
demasiado genéricos. Por eso es imprescindible ir al grano y no utilizar
palabras vacías de significado, que además aburren al seleccionador por la
infinidad de veces que las ha leído. Atrae el responsable de Recursos Humanos
con un lenguaje innovador y directo que demuestre tu personalidad y tus ganas
de trabajar.
6.
Embutir texto en una página.
Tradicionalmente
se ha dicho que la longitud óptima de un currículum es de una página. Esto hace
que muchos candidatos se empeñen en apretar demasiado texto en solo una página,
pero es una mala solución. O se rompe el tópico y se presentan dos, o, aún
mejor, se selecciona la información para que quepa de manera natural en una
página.
7.
Omitir fechas exactas.
La no
especificación de las fechas a menudo hace sospechar a los empleadores que el
demandante está tratando de ocultar algo. Si uno tiene un vacío importante en
el currículum, los expertos recomiendan incluso explicarlo de antemano, por
ejemplo en una carta de presentación, para que el seleccionador tenga una
explicación para algo que, de no tenerla, sería motivo de eliminación.
8. No
incluir las competencias.
Mientras
que a nadie se le pasa por la cabeza omitir la formación o la experiencia, son
pocos los que especifican las competencias que consideran que pueden aportar,
cuando es lo que precisamente está buscando el reclutador. Es una manera de
facilitarle el trabajo además de dejarle entrever la visión que el candidato
tiene de sí mismo, pregunta típica de entrevista.
9.
Plantear un objetivo demasiado estricto.
De
manera generalizada, parece que la tradición, especialmente en Estados Unidos,
de situar un objetivo al comienzo del currículum está perdiendo adeptos. No
obstante, si uno desea ponerlo, tiene que encontrar un equilibrio entre algo
demasiado estricto, puesto que se buscan profesionales flexibles, y algo
demasiado genérico, puesto que se valora la especialización.
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