Cada estilo de gestión
conductual depende de la vulnerabilidad de los participantes tengan, ante las
emociones.
Como ya sabemos, se
trata de uno de los elementos más distorsionantes de las relaciones y
generadores de conflictos son las emociones. Se podría afirmar que si no
intervinieran las emociones, el conflicto no sería más que diferencias bien
entendidas y fácilmente legitimadas.
Sin embargo la emoción
está en la esencia del conflicto:
- El conflicto está emocionalmente definido (de la misma manera que se dispara una emoción se dispara el conflicto);
- El conflicto es emocionalmente intenso (determina la intensidad de la emoción, que varía según el problema y condiciona nuestro comportamiento);
- La emoción estructura moralmente el conflicto (la emoción es esencialmente moral, respondemos emocionalmente según nuestra idea de lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y malo, lo apropiado y lo inapropiado);
- La relación emoción - identidad tiene consecuencias en el conflicto (la emoción surge cuando percibimos que algo personal importante está en juego).
- Todas las emociones son impulsos que nos llevan a actuar, programas de reacción automática. La raíz etimológica de la palabra emoción significa “movimiento hacia” y sugiere que en toda emoción hay implícita una tendencia a la acción.
El temor que siente
una persona ante la diferencia con los demás es la emoción que la convierte en
conflicto, nos impide ser asertivos, nos hace reaccionar, confrontar o evitar
el conflicto. El temor al conflicto nos determina a una actitud “ganar –
perder” ante el otro.
En conclusión:
Las emociones nos
hacen mirar más hacia la actitud de los demás para juzgarlas y reaccionar, en
lugar de tener una mirada más desde nosotros mismos, que nos permita
identificarlas y darnos cuenta que nos pueden determinar actitudes con
resultados que nos perjudiquen.
Si nos dejamos llevar por las emociones
que nos surgen ante determinadas circunstancias, dejamos de escuchar a los
demás, tratamos de hacer valer más nuestras razones, se nos cierran las
posibilidades de entender al otro y de generar la necesaria empatía que nos
permita validar sus razones y argumentos, aunque estos puedan ser diferentes o
persigan objetivos opuestos a los nuestros.
Autor : Alejandro López Moreno ( Estudiante de Doctorado)
FUENTES:
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